Coloquio Column |
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No solo las vacas están locasby Larry DeWitt
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Agentes del gobierno y expertos en agricultura nos aseguran que un caso de vacas locas presenta un riesgo mínimo a la salud pública. Quizás; pero estamos seguros que no es solo un caso. Necesitamos entender los números de la inspección carnívora en EE.UU. Anualmente se procesan 40 millones de vacas y se inspeccionan 20.000 para buscar la enfermedad de vacas locas. Como verán, un ejemplo muy pequeño de la población bovina total. La idea del sistema americano es el de usar el ejemplo estadístico sobre toda la población bovina en vez de hacer el gasto (se trata siempre de dinero, claro) de inspeccionar a todos los 40 millones de vacas que pasan por las fábricas de “procesamiento” y “conversión” de los conglomerados agrícolas. En Europa se inspecciona un tercio de las vacas para buscar la enfermedad de vacas locas y en el Japón el 100%. En EE.UU. inspeccionamos solamente el ¡0.0005%! Desgraciadamente, la credibilidad (y seguridad) de este sistema depende de que estas 20.000 vacas sean de verdad un indicador de la salud de la población total. Si no, tendríamos que dedicar más tiempo y dinero (recuerden que es una cuestión de dinero) para comprobar con cuidado la salud de estas vacas antes de convertirlas en hamburguesas para McDonalds y Burger Kings.Muy bien. Si nuestro ejemplo es representativo de la población total, o sea un caso de vacas locas por cada 20.000 vacas inspeccionadas, entonces quiere decir que hay en este momento 2.000 vacas infectadas en el suministro de carne, del total de 40 millones. No solo un caso; sino 2.000. Y si no es así, entonces este ejemplo estadístico es una “hoja de parra” que ni siquiera cubre lo esencial y solo sirve para ocultar un sistema de inspección que no nos inspira ninguna confianza. La única forma de comprobar si es solo un caso de la enfermedad como nos dicen, requiere inspeccionar todas las vacas procesadas. Si no, tenemos que asumir que un caso de enfermedad representa 2.000 casos en la cadena alimenticia. ¡Un pequeño dato del que nadie se ha hecho eco!Y luego está el problema de que no solo una vaca se haya convertido en hamburguesas. Todas las otras vacas cortadas, serradas y destripadas en la carnicería, con los mismos instrumentos, el mismo día que la enferma, podrían estar contaminadas. Es por eso que la FDA (Administración de Drogas y Alimentación) ha sacado del mercado más de 10.000 libras de carne de vaca de ocho estados y Guam. Obviamente no hay vaca que pese 10.000 libras. De hecho, esto representa unas 20 vacas --las que se procesaron en la misma fábrica el día que la que sabemos que estaba loca. Esto sigue añadiendo números a lo que ya habíamos descubierto. Por cada vaca loca hay que añadir otras 20 infectadas. Así que las 2.000 de nuestra cuenta se convierten en 40.000 vacas infectadas que están en el suministro alimenticio americano en este momento.Podemos pretender que esto se debe a los orígenes “extranjeros” de esta única vaca (Canadiense) que no es verdaderamente “Americana”. Parece que las vacas inmigrantes son como las personas, que cruzan las fronteras con facilidad. ¿Y qué más da? Las matemáticas no mienten. Una cierta porción de nuestro suministro bovino es de origen extranjero y la otra de origen nacional. Y nuestro ejemplo estadístico de 2.000 vacas es un ejemplo de toda la población bovina, venga de donde venga. Y un caso entre 20.000 significa 40.000 vacas infectadas, sea donde sea.Y el problema no tiene nada que ver con restringir el uso de las vacas “caídas” --vacas tan enfermas que ya no se tienen de pié. Esto sería una solución perfecta si fuera tan simple. Si se pudiera mirar a una vaca y detectar la enfermedad (porque la pobre ya no se puede mover) no necesitaríamos ninguna prueba científica para detectar la enfermedad. El vaquero o el carnicero serían suficiente para detectar la presencia de los priones –o proteínas rojas que son la causa de la enfermedad. Pero las vacas pueden tener la enfermedad y no estar incapacitadas cuando van al matadero. De hecho, los científicos creen que las vacas pueden tener los priones (y por lo tanto estar infectadas) durante muchos años, antes de presentar los síntomas. El problema central es el de que los rancheros dan de comer restos de animales a las vacas, para engordarlas más de lo que las engorda la hierba que comen. Y esto significa más dinero. Este proceso anormal de engordamiento se hace de varias formas: sangre de vaca se añade al forraje como relleno, lo que todavía es legal. Así es que las vacas se convierten en una especie de vampiro alimentándose con la sangre de sus hermanas ya muertas (¡Hay que ver hasta donde se llega para ganar dinero!). Antes se molían los restos sobrantes de las vacas muertas para mezclarlos con el forraje que se daba a las vivas –una extraña formar de honrar a los antepasados, comiéndoselos. Desde 1997 esta forma de canibalismo se prohibió como resultado de los casos de vacas locas en Inglaterra. Aunque ahora están prohibidos los sesos y la espina dorsal en el forraje de las vacas, no lo están en el forraje de otros animales, como cerdos y pollos, que a su vez, pueden acabar en el forraje de las vacas, ya que los restos de estos animales no están prohibidos. Así que los priones pueden volver a entrar en el forraje bovino después de haber pasado por los pollos y los cerdos. Y además, no sabemos cuantos procesadores de alimentos no estarán contraviniendo la ley desde 1997 (¡acordémonos del dinero!) Lo que todo esto significa es que, casi con certeza total, hay más proteínas de vacas locas en el suministro alimenticio de EE.UU. que los de una sola vaca. Tratando de calmar nuestros miedos con que una vaca loca no es más que una vaca loca, es una placentera decepción con consecuencias muy poco placenteras. Esta única vaca loca es un toque de clarín que nos comunica la enfermedad de nuestro sistema de inspección. Si lo que queremos es protección de la enfermedad de vacas locas, solo hay dos formas de hacerlo: inspeccionemos el 100% de los animales en el matadero o prohibamos la horrenda práctica de convertir a nuestros animales en caníbales. |
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